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Rocio art

jueves, 16 de febrero de 2017

Mitos modernos: Es verdadera la leyenda negra de la masonería?


  Es habitual relacionar a la masonería con grandes secretos y conspiraciones inconfesables. La leyenda negra en torno a la masonería atribuye a esta cofradía toda clase de infamias y traiciones. Sin pretender refutar ni confirmar estas versiones, deseo compartir mi encuentro con esta centenaria institución.
   Siendo familiar de masones activos, quienes guardaban la esperanza de hacerme iniciar algún día en la hermandad, un buen día fui invitado a asistir a una tenida blanca.
   Este evento consiste en una ceremonia abierta al público, de manera que además de los hermanos acuden invitados, y en suma, quienes estén interesados en conocer un poco más de la masonería.
   Nada más entrar, encontramos que la logia está profusamente adornada con símbolos diversos, entre los cuales destacan dos columnas, un rico cortinaje y un pulido piso ajedrezado. Una exquisita pieza musical es interpretada por una pequeña orquesta de cámara, integrada por jóvenes elegantemente vestidos. Los intérpretes se retiran tan pronto termina su intervención, procediendo entonces los participantes a realizar un profuso ceremonial en que se pronuncian los discursos propios de la ocasión.
   Un ancianito, apoyado en su andadera, camina lentamente desde el frente de la sala con dirección a la salida de la misma, pasa entre la apretada muchedumbre  con muchas dificultades; al cabo de un cuarto de hora logra salir del recinto… se dirige al excusado.
   Una vez concluida la serie de discursos, es hora de participar en el banquete. Los masones y visitantes, vestidos con formalidad, aprovechan el ínterin para saludarse efusivamente y hacer las correspondientes presentaciones.
   Menudean las sorpresas y novedades, al menos para mi persona: el conspicuo priista es hermano del aguerrido perredista;  el elitista abogado es cófrade del licenciado al servicio de los trabajadores que, por cierto, ha llevado un caso mío en meses pasados; el comerciante y el periodista se estrechan en abrazo fraternal; el vendedor de productos nutricionales es hermano del líder de Cruz Ámbar...
   Mucho se habla de “el diputado”, tardo mucho en comprender que no se refieren a un político sino a un masón que será representante de la logia en una reunión del Oriente.
   Por fin da comienzo la comilona; en un ambiente relajado y pleno de camaradería se da buena cuenta de las viandas, especialmente de arroz y carnitas, como en cualquier comida campestre entre parientes. Un masón veterano cuenta algo de su larga trayectoria, hasta donde lo permite la secresía de su grado. No falta el hermano bonachón que, copa en mano pregunta solícito a la concurrencia:
-¿Qué es lo que quiere el enfermo?
-¡Salud! -responden en coro los convidados, apurando todos el licor que les alegra los semblantes.
   Así transcurre la tenida blanca, hasta que poco a poco cada fráter se va retirando para reanudar sus actividades mundanas.
  Nada de sacrificios de niños, nada de conspiraciones para quemar iglesias, ni de cruces invertidas, invocaciones satánicas o cosas por el estilo.

 Mucho lamento decepcionar con mi relato a los amantes de las teorías de conspiración. Tal vez el mundo es más aburrido de lo que suponíamos.
   De acuerdo, ni siquiera soy masón, sólo acudí a una tenida blanca, no hay manera de que sepa lo que ocurre en una reunión entre iniciados. Por eso tendrás que averiguarlo tú mismo. Solicita tu ingreso a la orden, y si después de irradiar tu nombre a toda la organización, nadie impugna tu ingreso, serás admitido y podrás enterarte de primera mano de lo que realmente ocurre puertas adentro. Pero claro, no podrás divulgarlo.

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